La Faranda Títeres presentó en Jujuy – nuevamente –  su espectáculo “Quijote a la Cabeza”, que tras 11 años aún tiene mucho que decir, porque en cada función hay algo nuevo.

Don Quijote de la Mancha es la obra de Miguel de Cervantes Saavedra que narra las aventuras de quien se llamara Alonso Quijano y que por azares de la vida – y de la lectura de obras de caballería – se transforma en el Hidalgo Don Quijote, cuyas aventuras ahora se pueden ver en el teatro, usando para ellos marionetas y títeres.

Los realizadores de este trabajo son Claudia Peña y Fernando Arancibia, quienes resumieron la extensa obra del escritor español para mostrar desde el escenario los detalles más importantes del libro sin que el espectador se pierda o se aburra durante la función.

Para la obra, los artistas de Salta seleccionaron algunas escenas del libro de Cervantes y mediante títeres mecánicos como actores centrales cuentan la historia al “desnudo”, es decir, que los espectadores del Teatro Éxodo Jujeño pudieron disfrutar la magia que se produce normalmente detrás del retablo y que deja a las marionetas como únicos actores en escena.

La Faranda ofreció su  función en el marco del Festival internacional de Teatro Escenas al Norte mezclando el asombro que generan los movimientos de los títeres de diferentes tamaños, con la historia del Quijote y sus aventuras en honor del rey de la doncella Dulcinea del Toboso.

Además de la riqueza visual y la destreza en escena, la propuesta escénica de La Faranda Títeres es una demostración de que no siempre nuestras buenas intenciones sirven a los demás. Por ejemplo, Don Quijote en sus andanzas trata de liberar de la esclavitud a un niño que recibe castigos corporales de su amo, incluso llega a exigirle a este patrón que le pague al joven por su trabajo y mejore sus condiciones de vida, a lo que por temor este acepta. Pero como sucede muchas veces, una vez que el gato se va, los ratones hacen fiesta y tras la marcha del hidalgo Caballero, el amo recrudece los castigos sobre el cuerpo del niño, quien termina odiando a su supuesto salvador.

También vemos que las buenas intenciones se quedan en el camino cuando al presenciar una representación teatral de “Fedro y el Dragón (el nombre es porque el protagonista tiene problemas de pronunciación y no puede decir Pedro) vemos que Don Quijote arrasa con el retablo al creer que el maltrato que ejerce el amo sobre su vasallo es real y él no puede dejar de intervenir, acabando con todo y luego teniendo que comprometerse a pagar… lo que – por supuesto – no hará, porque  como recordamos él no tenía bienes ni recursos.

En esta historia no podemos dejar de lado a Sancho Panza, que sigue siendo el fiel escudero del Hidalgo, como tampoco se puede dejar de mencionar la escena con los molinos de viento, que se interponen en el camino de la gloria de Don Quijote, todo en nombre del amor a su doncella que en las noches lo visita y lo reconforta.

Peña y Arancibia hacen todos los personajes, las voces, además de encargarse del sonido y las luces del espectáculo, para que al final, conozcamos, nuevamente, el triste desenlace de Alonso Quijano, quien ha dejado de ser Don Quijote al perder una apuesta de honor en batalla frente al Caballero Blanco.

Al final, Don Quijote pierde la batalla contra la vida y su sepelio se hace con todos los honores de un caballeros estimado como fue Alonso Quijano y entre encapuchados de negro – siguiendo el rito tradicional de las hermandades de cofradía, usando el capirote de procesión – le dan cristiana sepultura al hombre, porque el personaje vivirá en las mentes de  quienes lean cuentos de caballería o la historia creada por Cervantes. 

La magia está en todo el montaje, ya sea en los distintos tamaños de las marionetas, en las voces de los actores, así como en el personaje del narrador, que lo interpreta una pluma de esas antiguas con la que – posiblemente – el mismo Miguel de Cervantes Saavedra haya utilizado para redactar este libro que es una de las primeras y más importante novelas de la literatura universal y fundacional de la lengua española, que lleva por nombre ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’.

Concluida la función, los actores realizan un foro de acercamiento al hecho teatral para que los interesados conozcan con Claudia y Fernando el trabajo que hace esta agrupación teatral de Salta, así como algunos detalles más de la obra de Cervantes, puedan sacarse fotos con los personajes de la obra y conozcan más del proceso de elaboración de los títeres y marionetas que se ven en escena.

La obra “Quijote a la Cabeza” debería ser mostrada en todos los niveles de la enseñanza porque explica de una manera sencilla, con mucho humor y dedicación lo que es esta obra literaria, pero además, y no es algo menor, deja ver los entretelones de una representación teatral – sin los artilugios de los telones, y sí Don Quijote está desnudo, pero a diferencia del niño que en el cuento se burla al ver al rey desnudo, aquí no nos importa, más bien lo agradecemos, porque así aprendemos a valorar el trabajo de los teatreros,  o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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