De todos es conocido que los piratas son fieros, temerarios, aventureros, bebedores y saqueadores. Los piratas tienen malos modales, a excepción del capitán Malaespina, que aunque con ese nombre uno pensaría que es un mal hablado, resulta que este pirata en particular detesta las malas palabras en su barco.

Y este detalle tiene a toda la tripulación dando vueltas en la cubierta del barco, preocupados, porque Federico dijo una PALABROTA, una que no se puede repetir y por eso ahora el Capitán lo tiene encerrado en un rincón del camarote.

Ahora solo queda descubrir quién le enseñó la palabrota a Federico, porque él sabe muchos idiomas, pero es incapaz de decir esas cosas, así que lo único que queda es encontrar qué pirata le enseñó eso.

Malaespina le da a su tripulación cinco minutos para que aparezca el culpable o… de lo contrario todos se quedarán sin postre, y no es cualquiera, porque ese día hay flan, con dulce de leche.

Pasa el tiempo y no logran ponerse de acuerdo, cada uno responsabiliza al otro, por lo que acabado el plazo del capitán le dicen que lo que sucedió es que Federico tomó una botella del mar que contenía un mensaje que habrá escrito algún naufrago con un chiste picante que luego repitió.

Malespina casi convencido está por levantar el castigo a los piratas, pero de pronto recuerda que Federico no sabe leer porque es un perico, y entonces descarga su furia y todos en cubierta deberán limpiar el barco tres veces todas las mañanas plancharán las velas cuatro veces por la tarde y lustrarán las maderas de la nave cinco veces por la noche… pero lo peor es que estarán sin postre un mes, por mentirosos.

Los marineros entonces entonan una canción de lamento que dice: «En el medio del mar, se quejaban cien piratas: por querer salvar el postre, ¡metieron más la pata!

La moraleja de esta historia es que no debemos mentir y siempre debemos asumir las consecuencias de nuestras acciones.

Lo anterior es el argumento de Federico dijo una palabrota, una obra teatral de Fabián Sevilla, que los alumnos del 4to año del Secundario de Arte 42 de Alto Comedero presentaron en el marco de la 13 Feria del Libro de Jujuy.

Con dirección de Vanesa Vásquez está obra representa de una manera breve – no dura ni 20 minutos la puesta – y jocosa eso que decía de la moraleja del nunca mentir y permitió a los alumnos de este colegio mostrar lo que vienen  realizando en sus clases de actuación y teatro.

El montaje es dinámico, con una buena escenografía, que semeja la cubierta del barco, con todo y bandera pirata. Si bien no hay ninguna actuación que sobresalga, el conjunto se ve equilibrado, aunque habría que cuidar el atropellamiento que hay en algunos momentos de la pieza que impide escuchar y entender el texto.

Desde el teatro también se educa y con obras escritas por autores dedicados a la audiencia infantil se puede crear no solo mejores espectadores de las artes escénicas, sino que sean mejores ciudadanos, que no digan palabrotas, que asuman sus responsabilidades y que sepan compartir, así que un aplauso de pie para quienes desarrollan el teatro en los colegios e instituciones educativas, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

 

 

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