Cuentan que llegaba a escribir tres libros anuales, su capacidad creativa es una de las motivaciones que heredó a varias generaciones de autores, sus análisis sociales cuentan con un misticismo profundo sobre el mañana que es nuestro hoy, su genialidad que siente al olvidado, devela el lado obscuro del humano y maneja la ficción con argumentos que lo hacen real.

En el ahora, la tecnología nos rebasa, la conectividad cumple un efecto contrario al alejarnos cada vez más, los gobiernos dictan las reglas de un mundo dominado por pocos, los cinturones de miseria acumulan asesinatos, cegados por el consumo el capitalismo destruye el tejido social y la explotación de los otros viste su indiferencia con etiqueta.

Aquí la verdad precede a la muerte, el mundo ya no es el mismo, sus aires son tóxicos, la comida dañina, el tiempo se mide con prisa y el materialismo le roba a la vida… “tic tac”: minutos, horas, días, meses, años. Así, nos extinguimos, sin vernos a los ojos, aprisionados, silenciados, robotizados… sí, el mundo ya no es el mismo.

Lo llamaban Bertie…

“Nuestra verdadera nacionalidad es la humana…”

H.G. Wells

Bertie era como cariñosamente le llamaban al cuarto y último hijo del matrimonio Wells Neal. Su nombre: Herbert George Wells, quien nació un 21 de septiembre de 1866 en el poblado inglés de Bromley Kent.

Gracias a una herencia, los padres de Herbert abrieron una pequeña tienda de artículos deportivos, ya que su padre era un jugador profesional de criquet, aunque la realidad era que la economía de los Wells nunca fue buena.

En aquellos primeros años, a Bertie se le despertó un terrible miedo a morir, esto debido al fallecimiento de su hermana mayor. A los siete años sufrió un accidente en la pierna que lo dejó una temporada en cama, su padre le llevaba libros de la biblioteca local, donde autores como Charles Dickens o Washington Irving despertaban la fascinación del infante por las novelas de ficción y de ahí nacería su anhelo desde una edad temprana por ser escritor.

En 1874 ingresa a la escuela comercial Thomas Morley´s Commercial Academy, pero en 1877 el señor Joseph Wells sufre una lesión en el muslo, dejándolo fuera del mundo del criquet y con una apretada situación económica.

Al concluir sus estudios en la academia comercial en 1880, el joven Herbert trabajó como vendedor de telas, con feroces jornadas de hasta trece horas y un profundo sentimiento de frustración, esto duró casi tres años.

Fue en la Finca Uppark, una casa de campo en Sussex, donde su madre laboró como ama de llaves, cuando encontró consuelo literario dentro de la gran biblioteca que poseía este sitio, aquí el joven Wells se empleó como ayudante de químico.

Lucha académica… entre otros sentimientos

“La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe…”

H.G. Wells

Wells retoma sus estudios en 1879 en la Escuela Nacional de Wookey Somerset y en la Midhurst Grammar School como alumno-profesor. En 1883 logra obtener una beca para estudiar zoología en la prestigiosa Royal College of Science de Londres, donde tuvo como profesor al “Bulldog de Darwin”, el reconocido biólogo británico Thomas Henry Huxley, quien fuera uno de los principales defensores de la Teoría de la Evolución.

Dentro de la Royal College of Science, formó parte del club de debate Debating Society, donde abrazó las ideas socialistas de la Sociedad Fabiana. Además, fundó la revista escolar The Science School Journal, donde publicaó las primeras aproximaciones de lo que sería su primera novela, las entregas semanales de The Cronics Argonouts, y un dato poco conocido de Wells, es que sus primeras publicaciones fueron los ensayos científicos Text-Book of Biology (1893) y Honours Physiography (1893), y desde 1884 comenzó a escribir cuentos.

En 1887 pierde su beca universitaria, trabajó por algún tiempo en un taller de cerámica en Basford y como profesor en la Henley House School. Finalmente, logra graduarse en 1890 como zoólogo en un programa externo de la Universidad de Londres.

Respecto a su vida sentimental, en 1891 contrae matrimonio con su prima hermana Isabel Mary Wells, aunque el romance ya existía desde su etapa como universitario, tiempos donde se hospedaba en casa de su tía, la relación duró hasta 1894 a causa de otro amor, una de sus estudiantes, la joven Amy Catherine Robins o mejor conocida como “Jane”, con quien se casó en octubre de 1895 y tuvieron dos hijos, George Philip y Frank Richard. 

La relación con Jane era algo liberal, digamos que Wells fue un tipo “soltero-casado”, tanto, que tuvo otros dos hijos, uno con la activista norteamericana Margaret Sanger y otro con la escritora feminista Rebecca West. Amy Catherine Robins permaneció casada con Herbert, hasta que lamentablemente falleciera a causa de una tuberculosis crónica en 1927.

El padre del futurismo… y más

“No hay inteligencia donde no hay cambio ni necesidad de cambio…”

La máquina del tiempo (1895), H.G. Wells.

En 1895, el nombre de Herbert George Wells sería conocido en el mundo literario con su obra inaugural La máquina del tiempo, novela que narra la historia de un inventor británico que logra viajar por diversas épocas, obra con la que obtiene un éxito comercial inmediato.

El camino que lo llevó a crear su primera joya literaria brindándole el sitio del “Padre de le ciencia ficción” fue la observación social, su conocimiento científico, los cuentos que  escribió durante la década de 1880, su fascinación por la ficción, las crónicas de la revista estudiantil del Royal College of Science y su práctica dentro del periodismo en el The Pall Mall Gazette, donde varios de sus artículos de inicios de la década de 1890 se encuentran desaparecidos.

Otros títulos que se consideran grandes romances científicos de Wells son: La isla del doctor Moreau (1896), donde un hombre se encuentra con un científico que crea espantosas criaturas experimentando con animales, en una crítica sobre el mal uso de la ciencia dentro de la naturaleza y la abominación en la que se puede convertir la humanidad; El hombre invisible (1897), recrea a un científico que sufre una oscura transformación interna después de adquirir la invisibilidad, en una mirada de lo no visto y los impulsos destructivos que se ocultan dentro de un mundo globalizado; así como La guerra de los mundos (1898), una invasión extraterrestre que en el trasfondo busca salvar a la humanidad y que aterrorizara a los estadounidenses el día de Holloween de 1938 al ser adaptada en radio en voz de Orson Wells.   

Los renglones futuristas de este reconocido escritor británico se vieron reflejados en sus varias predicciones como la creación de la bomba atómica, el surgimiento de dictadores en Europa, la liberación femenina, la aparición del internet o la llegada del hombre a la Luna, esto se encuentra en sus libros: Anticipations of the Reactions of Mechanical and Scientific Progress upon Human Life and Thought (1901), Ann Veronica (1909), World Brain (1938) o The Fate Of Man (1939).

Algo de realismo… y otros datos curiosos

“Cuando veo a un adulto en bicicleta, no pierdo las esperanzas por el futuro de la raza humana…”

H.G. Wells

En total, este Maestro de la literatura británica, aportó setenta textos de no ficción, entre novelas realistas, libros científicos, novelas cortas y varios tomos históricos, mostrando sus convicciones sobre las izquierdas en la política, su pensamiento socialista utópico, la crítica ante la hipocresía social, su empatía con los de abajo y el legado que se puede dejar.

La obra más vendida de Wells fue The outline of history (1920), dividida en tres volúmenes y donde inicia narrando acontecimientos de la prehistoria y culmina hasta la Primera Guerra Mundial. Cabe señalar, que en ese año visitó la entonces Unión Soviética al entrevistarse con Lenin y Trotsky, diez años más tarde conocería a Stalin.  

Algunas obras controvertidas de Wells son: su análisis sobre la divinidad, Dios el Rey invisible, en el que cuestiona todas las religiones e ideas teológicas al llegar a la conclusión de un Dios personal e íntimo; así como su último libro Mind at the End of its Tether (1945), donde Wells contempla el fin de la humanidad.

Nominado a cuatro premios nobel, el diabético fundador de la Asociación de diabéticos, cincuenta años dedicados a las letras, más de 120 libros escritos, guionista de cuatro filmes hollywoodenses, cientos de artículos publicados y varias docenas de cuentos cortos, Herbert George Wells fallece por causas aún desconocidas el 13 de agosto de 1946 en Londres, Inglaterra.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

 

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