El 20 de julio de 1976 Esteban Mamaní ingresó a una lista de la que nadie debería ser parte: la de los detenidos y desaparecidos de la última dictadura militar de Argentina.

Al igual que Esteban, muchos otros ciudadanos fueron víctimas de las violaciones a los derechos humanos que cometió el régimen militar, apoyado en sectores privados que vieron en las desapariciones la manera de salir de quienes molestaban con pedidos de reivindicaciones sociales y la defensa de los más pobres.

Dicen que no muere quien siempre es recordado y el teatro tiene esa facilidad, ayudar a recordar los nombres y apellidos de quienes no están, de quienes no tuvieron voz para ser escuchados.

Por eso, y gracias a Flavia Del Grosso Elgoyhen es que podemos conocer la historia de su tío, quien además era un futuro padre al momento de desaparecer, amigo, hijo, que no está para contarnos su vida, pero otros sí tienen la posibilidad de hacerlo.

«El Vestido Rojo en la noche del Apagón»  es el nombre de la obra de teatro que Flavia Del Grosso Elgoyhen usa para que recordemos esos días oscuros que padeció Argentina y que la Red de Grupos de Teatro Independiente de la Quebrada de Humahuaca escenificó en LaMar EnCoche Multiespacio, con bastante público, dentro del marco de las actividades por del Mes de la Memoria en Lamar.

La dramaturga ofrece diversos cuadros donde vemos algunos aspectos de la vida de Esteban Mamaní, interpretado por Juan Villegas, donde lo vemos con su esposa embarazada, o en acciones de protesta por los derechos y resguardando su integridad física. Pero también encontramos el poder representado por los militares (en forma de títere manejado por los intereses económicos del azúcar, hecho nada casual ni al azar), así como escenas en una cafetería donde se nota el miedo que había  – que aún hoy en día existe en algunos sectores – y por eso se habla en voz baja o como al «descuido» cuando se menciona el tema de los desaparecidos.

El grupo de actores de esta obra está integrado por Carmen García, Juan Villegas, Maricel Mendoza, Clara Corte, Carolina Gutiérrez, Andrea Nuño, Gabriel Aschiero, Luis Sánchez, Pablo Alemán, Silvina Montecinos y Ramiro Niello, quienes entre luces, sonidos, cantos, e imágenes proyectadas en un fondo blanco, nos envuelven en esta historia de detenidos,  abuso de poder y miedos.

En la dirección de «El Vestido Rojo en la noche del Apagón» están Silvina Montecinos, Juan Villegas y Andrea Nuño, quienes recurren a la poesía y al simbolismo para hablar no solo de los desaparecidos, sino de la actuación de otros sectores, como los medios de comunicación que tapan una información con otra y mientras más trivial sea el tema mayor relevancia o centimetraje le dan, tapando lo que le sucede a los hombres que luchan por defender  los derechos de todos.

En esta simbología está el hecho de que uno de los empresarios, hombre medio en la sombra, siniestro y con lentes oscuros que más pareciera mafioso, tiene sus manos llenas de azúcar y va saludando al público, llenándolos de esa sustancia tan pegajosa y difícil de quitar, recordándonos que el Ingenio Ledesma fue parte de esa noche del apagón y que manejaban a los militares (colaborando con ellos) para sus propios intereses personales y empresariales.

Las metáforas en este montaje llegan a  la mención y aparición del vestido rojo que sirve para que todos creamos que la esperanza es lo último que se pierde, que los sueños pueden cumplirse, a veces más tarde que temprano, pero que nunca debemos perder la Fe.

Dice Leon Giecco en su canción «La Memoria» que «Todo está guardado en la memoria, Sueño de la vida y de la historia» y el teatro es eso también, un lugar donde la memoria se hace presente. En este caso, la obra dio paso luego a un foro – debate, que permitió al público expresar los sentimientos que le produjo la pieza. Una actriz que estaba a mi derecha contó la tristeza  que sintió cuando el empresario manipula al militar como una marioneta, por la impotencia y la rabia al saber que eso es real, que no es producto de la imaginación de la dramaturga.

«El Vestido Rojo en la noche del Apagón» es una manera de mantener vivo el recuerdo no solo de aquellos días oscuros que vivió Argentina, sino de rendir un homenaje a quienes lucharon – y aún luchan – por defender los derechos de las personas, a riesgo de su propia vida. Mientras más presentaciones tenga esta obra, podrá llegar a un mayor número de espectadores para que recuerden que la libertad es posible, pero que primero hay que saberla ganar y – lamentablemente – muchos deberán caer en el camino para lograr ese fin, o esa es mi Visión Particular

Francisco Lizarazo

@visionesp

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