Está bien, sabemos que la 32 Fiesta Provincial del Teatro 2016 de Jujuy terminó hace unas semanas… también sabemos las obras que resultaron favorecidas y entonces…. se puede preguntar alguno ¿hace falta desmontar el Festival, o mejor dicho sus obras? La respuesta es un contundente .

Comencemos por el principio y la pregunta inicial es ¿Qué es y para qué sirve un desmontaje de una obra de teatro? Lo primero es que un desmontaje es el compartir los procesos de trabajo emprendidos por los actores, directores, dramaturgos y equipo técnico para lograr una puesta en escena de una pieza teatral. Lo segundo permite generar el diálogo entre invitados especiales, en este caso Marina Rosenzvaig (Tucumán), Alberto Moreno (Catamarca) y Sergio Gatica, de Jujuy, con los creadores de las obras que se presentaron en la recién finalizada Fiesta y el  público para conocer sobre los principios de cada producción escénica, poniendo en común algunas ideas, miradas y lecturas de cada propuesta para reflexionar de manera conjunta con los creadores sobre lo que se vio en el escenario.

Durante 4 días, los coordinadores de este espacio y el público en general – aunque mayoritariamente estuvo conformado por otros actores y gente del medio teatral – conversaron sobre cada una de las obras presentadas, tanto las que concursaron como las que estuvieron en adhesión o como participación especial.

En el caso de «Un tonto en una caja» el desmontaje comenzó con la propia escritura de la obra y cómo Germán Romano le planteó al autor – Martín Giner – hacer la obra en Jujuy, que ya se estaba trabajando en Tucumán. Se hizo un repaso sobre cómo fue la selección de los actores, la manera en que se hizo la composición de los personajes, su interacción.

Sobre el desarrollo de la producción Roberto Cruz indicó que para entrar más en los personajes hicieron una «clínica» o «retiro» en Tilcara para que los actores convivieran y tuvieran el tiempo para ensayar sin necesidad de atender otros asuntos cotidianos. 

Este desmontaje permitió conocer «intimidades» sobre decisiones referidas al vestuario (al que Sergio Gatica hizo profundas recomendaciones para adecuarlo a la trama de la obra) y a la  escenografía, que es este caso obedecieron a lo que se puede transportar en un  vehículo, por ello es muy «minimalista» lo que se ve en escena, salvo la caja que es como otro personaje. Aquí Gatica volvió a hacer sugerencias, como artista plástico que es y que entiende la necesidad de un concepto visual, lo que en esta obra para él no existe.

«Me parece que no se toma conciencia de la necesidad que tiene la obra en lo visual, en lo estético, porque que entre en una camioneta no puede ser un motivo para un trabajo de arte», expresó Gatica.

Sobre este tema de la escenografía que se pueda trasladar,  Marina Rosenzvaig destacó que tener en cuenta esas posibilidades de viaje a la hora de la producción es parte del «pensamiento de la poética del teatro independiente», donde lo práctico muchas veces se sobrepone a lo artístico y como ejemplo citaron en la mesa las veces en que los escenarios se amarran con alambre y cinta o cuando por disposición del guion se deben utilizar elementos que una vez fuera de la sala en que utilizar originalmente generan toda una maquinaria de seguridad. 

Otra obra que también pasó por este proceso de desmontaje fue El Nuevo Mundo (la reseña en azul es del año 2015 y a la fecha ha sufrido algunos cambios) donde la resolución del vestuario y el maquillaje también pasó por una fase de comentarios de Sergio Gatica, quien considera que no estuvieron bien resueltos estos apartados, por la pobreza en el vestuario de época y el envejecimiento de uno de los actores, que no era convincente.

En el caso de Menumorfosis los comentarios estuvieron dirigidos, aunque no estaban los integrantes de la obra, a la versatilidad de este proyecto de Danza/teatro, con la incorporación de nuevas rutinas de baile (como la batalla entre marcas de gaseosas), tomando en cuenta que es una obra que tiene tiempo escenificando y siempre se le agregan elementos para modernizarla y que el público que ya la vio se interese por saber qué de nuevo hay.

También pasó por este proceso de desmontaje la obra de Alberto Moreno «La Noche del Cabrito» que en la mesa produjo la sensación de que todos tenemos o conocemos una familia disfuncional y ese es uno de los atractivos de la obra, la identificación con lo que se ve en escena, como si uno estuviera desde el patio de la casa viendo lo que le sucede a alguien cercano.

Moreno dijo que en el caso de la polémica presentada con el tema religioso en la obra, una joven se salió de la función, nunca estuvo planteada la temática religiosa como de gran peso y que surgió en el proceso con los actores y el trabajo creativo.

Este es un compendio de las obras que se trataron en estas mesas de desmontaje, donde se observó que son muchas las maneras de abordar un texto, una puesta en escena y mientras uno más conozca de estos procesos creativos mayor información tendrá, ya sea como actor, productor, director o crítico y eso redundará en una mejor actuación que llegará con mayor claridad de intención al espectador, que es al final al que queremos motivar, conmover o hacer reaccionar desde el espacio que nos roca dentro del campo teatral, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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