Suenan los ecos de una patria cansada, el continuo saqueo con un descarado cinismo gubernamental, foto-1-slide-pag-inic-slide-art-semextorsionados por conveniencia legislativa, mientras aumenta la lamentable muerte joven y las lágrimas de esos padres que sepultan a sus hijos, así como más mentiras por imposición y la gran difusión… para la nota vendida.

A lo lejos, se ven los pobres tan cercanos, los pesos que valen centavos, pero eso sí, las millonarias elecciones aumentan su presupuesto. Así, este agotamiento que nos consume día a día, tal parece que es el calvario para nuestro país.

En otras miradas nacionales, nuestros mágicos rincones pueden darnos un aliento, por ello, elegimos para este artículo dos entidades queretanas: Cadereyta y San Joaquín.

Cadereyta… aventura ecoturística

Fundado el 29 de junio de 1640 por el peninsular Alonso Tovar Guzmán como Villa de Cadereyta y en 1902, cambiaría su nombre a Cadereyta de Montes, en honor al destacado abogado y catedrático queretano José Trinidad Ezequiel Montes Ledesma… se trata de un poblado lleno de aventura ecoturística.

foto-2-slide-art-semAlgunas de sus principales atracciones son: la Quinta Fernando Schmoll, el invernadero de cactáceas más importante en todo el continente, así como el Jardín Botánico Regional “Ingeniero Manuel González de Cosío”, con sus hermosos órganos, magueyes, cordones y yucas, donde podrás adquirir alguna planta que adorne tu hogar.

En su arquitectura existen diversas edificaciones que datan del siglo XVII, un claro ejemplo es la Parroquia de San Pedro y San Pablo, con una elegante portada neoclásica y un reloj de inicios del siglo XX. La Mansión Señorial del siglo XVIII, que hospeda al Centro Cultural de Cadereyta, así como la Iglesia de San Gaspar y la capilla de Nuestra Señora del Refugio o las ruinas de la Hacienda La Nopalera.

Otras delicias cadereytenses son: sus “Carnitas de cerdo”, el “Chicharrón de res” o el “Nopal a la penca”, pero si tu apetito es más artesanal, aquí se fabrican hermosas piezas en mármol, cestería, textiles y artículos de piel.

A unos cuantos kilómetros del centro, se encuentra la pintoresca entidad de Vizarrón o mejor conocida como “Pueblo de Mármol”, donde sus fuentes, caminos e iglesias están construidos con ónix y esta pálida roca.

Otras visitas obligadas son: los relajantes viñedos Azteca y Cavas Freixenet México, digo, para saborear una de las bondades que distinguen a Querétaro, pero el panorama predilecto es en la imponente presa Zimapán, donde podrás realizar un viaje en lancha a la acuífera “Cortina”, con el goce visual de la vegetación de la zona y en el que atravesarás algunas cuevas.

También, sobre esta presa, se levanta un islote conocido como el Campamento Ecoturístico La Isla Tzibanzá, insólito espacio que cuenta con ocho cabañas de lujo tipo safari, alberca, áreas verdes, zona de hamacas, botes para ir de pesca, un pequeño muelle y restaurante. En este desarrollo ecoturístico el acceso solo es por lancha, pero si decides quedarte en el embarcadero, puedes disfrutar del restaurante-hostal y hasta de una zona para acampar. Para que no te quedes con dudas, visita su página web.

San Joaquín… entre el huapango y lo precolombino

foto-3-slide-art-semCuentan que sus primeros pobladores provenían de la huasteca, aunque hay datos de que existieron culturas otomíes, chichimecas, pames y jonaces en este territorio. A la llegada de los conquistadores ibéricos, la resistencia nativa optó por sepultar sus templos ceremoniales, antes de que fueran destruidos por los peninsulares, y por muchos años, este poblado permaneció en el olvido, incluso sin aparecer en algún mapa del periodo virreinal.

Algunos especialistas apuntan que fue fundado por el padre Ochoa y Jerónimo de Labra en 1698, otros señalan que fue hasta 1722 cuando el virrey Juan de Acuña ordena a sus soldados dominar estas tierras, fue hasta el 16 de agosto de 1806 cuando las primeras familias de mestizos provenientes de distintos estados, habitaron lo que hoy se conoce como San Joaquín.

Conocida como la “Capital del Huapango”, es este natural embeleso queretano el lugar donde se realiza el Concurso Nacional de Baile de Huapango Huasteco, en el cual participan cerca de 400 parejas al año, además de contar con excelentes grupos que interpretan esta lírica popular.

Respecto a sus encantos oriundos, el Parque Nacional Campo Alegre es todo un encuentro boscoso -rodeado de pinos- posee unas reconfortantes cabañas al puro estilo campirano, recorridos a caballo y otros entretenimientos al aire libre.

San Joaquín es reconocido por contar con la Zona Arqueológica Las Ranas, que expone su belleza arquitectónica prehispánica en la parte superior de dos cerros, con una vista privilegiada y fue erigida entre los años 600 y 1000 d.C.

Otros de los atractivos de este pueblo mágico son: la Gruta Los Herrera, con sus esculturas esculpidas por el paso de varios miles de años; las pinturas rupestres de San Francisco Gatos, Los Azogues y El Durazno, así como el Museo Arqueológico y Minero, que en su exposición permanente destaca varias piezas prehispánicas.

En este rincón queretano, las noches son un tanto frías, pero eso dependerá de que tu cobijo sea en las entretelas de alguna fémina.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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