Cuando autoridades municipales, provinciales y gestores culturales independientes se unen en un solo enunciado como «la cultura es un derecho inalienable del pueblo» uno podría decir que ese es un país que está marchando en una sola línea para mejorar la calidad de vida de los pueblos.

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Al menos esa fue premisa en la que todos estuvieron de acuerdo al momento de dejar inaugurada en Jujuy la 8va edición del Entepola (Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano) que por espacio de 5 días (del 7 al 11 de octubre) hará que los jujeños y algunos que han venido especialmente para esta celebración escénica «por unas noches se olviden que cada uno es cada cual», parafraseando a Joan Manuel Serrat en su canción «Fiesta».

Este encuentro del teatro popular latinoamericano nació en Santiago de Chile en 1976 y luego se fue replicando en diferentes países de Latinoamérica. En Argentina es la provincia de Jujuy la que lleva la batuta en la organización – gracias al empeño de Germán Romano –  que desde el 2009 viene presentando opciones teatral para que más de 15.000 espectadores pudieran asistir a 35 conferencias de orden teórico que presentaron temáticas y problemáticas propios de los modos y medios de Producción de las Artes Escénicas en Latinoamérica, asistieran  a 40 Talleres de formación (Improvisación, Teatro de Objetos, Manipulación de Títeres, Técnicas circenses, Cuenta cuentos, Teatro callejero, etc) y pudieran apreciar  280 presentaciones de obras de Teatro de Compañías de México, Chile, Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y España.

David Musa, presidente del Entepola Chile, destacó lo que el encuentro está produciendo en Jujuy que es la relación entre la sociedad civil y el estado porque genera un vínculo para entender  que «la cultura que es un derecho en sí» y como tal debe defenderse en todos los espacios.

El Entepola Argentina – desde su quinta edición – rinde un homenaje a distintos referentes del teatro jujeño y en esta oportunidad el encuentro se dedicó a Leo Salgado para lo cual se presentó una muestra  plástica y se exhibió un video, realizado por Ciro Montaño, donde se repasó  la vida y obra de este artista que nació en Uruguay pero fue un hijo adoptivo de Jujuy, especialmente de San Pedro.

Video en homenaje a Leo Salgado (realizado por Ciro Montaño) Cortesía  Entepola 2016

Este video contó con la participación de muchos de los compañeros y alumnos de Leo Salgado y luego de su proyección, los hijos del actor, dramaturgo, director y gestor cultural, Nicolás,  Emilio y Lucía Salgado, subieron para agradecer el homenaje a su papá.

Esta fiesta del teatro no se quedó nada más en la capital jujeña, ya que gracias al apoyo de las autoridades municipales y provinciales es posible que el público de Palpalá, San Pedro, Purmamarca, Abra Pampa, Humahuaca y Coranzulí disfrutara de espectáculos llegados de México (que trajo una gran delegación de artistas) Brasil, Perú, Ecuador, Chile,  Bolivia y Argentina.

«La cultura popular tiene amigos a montones…» es el inicio de una canción venezolana que interpreta la agrupación Un Solo Pueblo, una frase que en el Entepola Jujuy 2016 se pone de manifiesto porque no es fácil llegar a ocho ediciones de un encuentro escénico que requiere de un gran despliegue técnico y logístico sin contar con un público que se interesa por conocer las propuestas escénicas que se realizan no solo en la Provincia, o en el país, sino que asiste masivamente a ver lo que desde otras fronteras se está haciendo para, como dijo  David Musa, ejercer su derecho a la cultura.

 “Viva  Aguascalientes”

Y su de cultura se habla, los mexicanos son especialistas en mostrar lo que son sus raíces y mostrarlo a todo el que quiera saber más de ellos, ya sea para resaltar sus bellezas o bondades o bien para hacer una crítica social a los males que padecen como República.

La historia de la Revolución Mexicana tiene muchas aristas, muchas formas de entenderla y conocerla, pues en un país tan grande como México es natural que se presentaran diversos escenarios de la primera lucha que se registró en el siglo XX  (abarcó desde 1910 a 1920).

Todos hemos oído alguna vez los versos de Adelita, perteneciente al   cancionero popular mexicano, donde el soldado le dice a su amada que «Soy soldado y la patria me llama a los campos que vaya a pelear Adelita Adelita del alma no me vayas por Dios a olvidar», así que para seguir en esta línea de contar algún suceso de la Revolución, desde Aguascalientes – una de las treinta y dos entidades federativas de México – llegó al teatro Select la obra Viva Aguascalientes del dramaturgo y director Rafael Paniagua, quien también es el director de Microteatro Aguascalientes.

Esta pieza cuenta la historia de desencuentro y encuentro de dos hermanas (Lucha y Lola) durante el mencionado periodo revolucionario en México y se entremezcla con la figura de José Guadalupe Posada, hijo de Aguascalientes, quien fue el creador de la calavera garbancera, para hacer una crítica a quienes «teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses (este último más común durante el porfiriato) y renegaban de su propia raza, herencia y cultura».

El nombre de calavera garbancera luego fue sustituido por el título con que más se conoce a esta creación de Posadas, que no es otro que «La Catrina», nombrada así por Diego Rivera, quien vistió a la obra del aguascalentense,  en el mural “Sueños de una tarde de dominical en la alameda central “, donde la calavera aparece vestida como acompañante de su creador, junto a Frida Kahlo y al propio Pivera, quien se pintó como un niño pequeño.

Pero volviendo a  “Viva  Aguascalientes” este montaje cuenta con la participación de 24 artistas en escena, entre actores, cantantes, bailarines, quienes llevan la reflexión al público sobre la desigualdad social que dio origen a la Revolución Mexicana. La historia además cuenta con el ingrediente del amor filial de Lucha y Lola, que a pesar de sus diferentes ópticas sobre el conflicto armado intentan mantener el vínculo familiar.

El montaje está acompañado de material audiovisual que recrea situaciones de la época, junto a canciones relacionadas con Aguascalientes y coreografías que muestran una gran versatilidad de los bailarines, quienes visten diseños de Jorge Campos, responsable de la indumentaria de la obra.

La obra va de la crítica social, a la tragedia humana, del amor de pareja al amor filial, del dolor a la alegría, presentando a la calavera garbancera para recordarnos que la vida y la muerte son aspectos de los seres vivos y que tarde o temprano ella nos alcanza, así nos dé una vida de ventaja.

Finalizada la representación y mientras se preparaba el escenario para la función de  «Negrinho» – escrita y dirigida por Cidval Batista Jr. a cargo del grupo «Etc i Tal» de Brasil, que  es una obra de títeres  basada en un cuento popular sobre la esclavitud desde la visión de un niño negro – el intermedio musical estuvo cargado de melodías de Aguascalientes y los actores salieron a bailar con el público, interactuando con esa sociedad civil que quiere ser partícipe de la cultura como un derecho que les es natural.

Decía Federico García Lorca que «el teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana» y nada mejor que compartir 5 días de teatro con diversas propuestas para hacernos más reflexivos y mejores seres humanos, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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1 comentario

Entepola: hermandad y teatro popular · 16 octubre, 2017 a las 2:01 PM

[…] misma agrupación en el Entepola 2016 a este le faltó algo de brillo y magia que sí desbordaba en “Viva Aguascalientes”, pero quienes no vieron el montaje anterior y solo disfrutaron de este quedaron satisfechos y eso […]

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