Musicalidad, es un término que engloba lo que es grato para los oídos, sin embargo mucha de la contaminaciónfoto-1-slide-pag-inic-slide-art-sem mediática, la desinformación de una “exquisita cultura hipócrita”, terminología rebuscada para la justificación de algo inalcanzable, sociedades robotizadas que se alimentan de un esparcimiento sin sentido, el consumismo basura de la manipulación empresarial y otras lamentables razones, son solo algunos motivos que nos alejan de la naturaleza del arte.

Muchos filósofos y grandes pensadores han definido esta intangible maravilla de la humanidad, pero sin un concepto concreto. Una de las bases del arte y la cultura, es la libertad, expresar la genialidad del interno en una obra, sensibilizar, regodearse, inspirar, soñar, amar o vivir, son solo algunos de sus elementos creativos y entre los recovecos de lo intangible, una mirada a eso, lo que nos permite sentir.

En la lírica, las clases marginales son los principales actores que han aportado el alma a los sonidos, rebeldes que encuentran autonomía entre notas musicales, cronistas que interpretan las emociones de sus hermanos en un tema, y un claro ejemplo son… las brass band.

Pioneros británicos…

foto-2-slide-art-semA inicios del siglo XIX, las bandas musicales, principalmente las militares, contaban con instrumentos de metales como cornetas, trompetas slide o trombones que carecían de una escala musical, los sonidos eran simples, sin notas, hasta que en 1836, el reconocido fabricante de instrumentos musicales belga Adolphe Sax crea los saxhorns, que incluían un mecanismo de válvulas que servía para regular el aire a una bocina, brindando innovación a los metálicos artefactos melódicos.

En aquellos ayeres, Inglaterra vivía el auge de la revolución industrial, años victorianos donde las comunidades obreras se instalaban alrededor de grandes compañías mineras, de producción de lana o constructoras, ahí, las sociedades menos privilegiadas formaban conjuntos musicales, que entre la burguesía vieron hábilmente un método de entretenimiento para su mano de obra. Así, las inaugurales bandas musicales influenciadas por los ecos patrióticos militares, el aliento religioso sonoro y la camaradería con los suyos, dieron forma a un estilo melódico de vida.

Patrocinados por empresas, cerca de  dos mil bandas británicas existieron a mediados del siglo XIX, algunas de ellas pioneras, fueron la Stalybridge Old Band con más de dos centurias de su fundación, Black Dyke Band de 1855 o la Grimethorpe Colliery Band formada en 1917.

En 1953, el apoderado de la Belle Vue Zoological Gardens de Manchester, Jonh Jennison, crea uno de los principales ingredientes para este tipo de bandas, la primera competencia o mejor llamado el British open brass band championships.

La efervescencia de las bandas del Reino Unido otorgo otros muchos campeonatos, locales, estatales y nacionales, al igual que su influencia en otros países como Australia, Bélgica, Irlanda, Alemania o los Países Bajos, por citar algunos.

En su evolución, la religiosa Banda del Ejército de Salvación y las Marching Band de universidades europeas, acercaron este estilo de bandas británicas a Norteamérica, donde en los confines de Luisiana, la música afroamericana de inicios del siglo XX comenzaba a fundirse con estos ecos.

Entre el jazz de Nuevo Orleans…

El reconocido escritor, articulista y cronista de Nueva Orleans, Edward Branley señala que fueron las bandas defoto-3-slide-art-sem guerra en los conflictos con Europa del siglo XIX, la música africana tocada en el Congo Square y el naciente ragtime, los principales motivos del surgimiento de las brass band en los Estados Unidos.

Cuentan que el compositor, marine y director musical estadounidense John Philip Sousa, conocido como “El Rey de las Marchas”, fue quien lidera en 1880 la Banda del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y quien diseña junto con la firma JW Pepper & Son el sousaphone, un tipo de tuba que posee una mejor portabilidad. Al llegar a Nueva Orleans, algunos de estos músicos crean bandas estilo británico pero integran a hermanos de raza negra, quienes toman la sonoridad popular y callejera de estas bandas fundiéndole ambientes cabareteros o de tabernas.

Algunas de las brass band afroamericanas destacadas fueron: la de “Papa” Jack Line, Danny Barker, la Original Tuxedo Brass Band de Gregg Stafford o el Dr. Michael White con su Fairview Baptist Church Marching Band.

Después de la década de los cuarenta, las brass band fueron apagándose lentamente, pero fue el funk y el hip-hop en los setentas, los ritmos que logran el resurgimiento de estos ensambles en Nueva Orleans; el talento de la Dirty Dozen Brass Band, los Hot 8 Brass Band o la Rebirth Brass Band son algunos claros ejemplos.

Otros territorios rítmicos…

foto-4-slide-art-semEn el estilo de las bandas británicas, la North American Brass Band Association de Estados Unidos, la Hannaford Street Silver Band canadiense e incluso la banda del destacado compositor mexicano Juventino Rosas cuentan con el estilo purista de los ingleses.

Respecto a las fusiones, las Balkan Brass Band entrelazan las trompetas gitanas con la música turca y los tambores serbios; entre sus expositores, se encuentra Goran Bregovic o Boban Marković y en la Polinesia, la Royal Hawaiian Band refleja el estilo británico.

Glen Rodrigo Magaña

@HomoEspacios / @glenrod85

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