«Me habían dicho que te has muerto/ siendo tu muerte imposible,/ dónde han visto que se muera/ una cosa que no sirve».

«Casada quisiera ser,/ casada por un día o dos,/ casada toda la vida,/ eso no permita Dios».

Coplas de Comadres

¿De qué hablan las mujeres cuando se reúnen? ¿Qué hacen? ¿Verdad que son preguntas interesantes?

Antes del carnaval en el norte argentino – y en otras zonas del globo terráqueo – las mujeres se reúnen en un vínculo de afecto, donde 3 son los elementos fundamentales: harina, albahaca y chicha, todo mezclado con alegría y algo de bebidas espirituosas. Ahí hay complicidad, secretos y hasta revelaciones.

En España, por ejemplo, es significativa la celebración en Asturias y según algunos autores, como Constantino Cabal, el origen de esta festividad está en las «Compitales romanas» o «fiestas de las cómpitas», durante las que se permitía el «mundo al revés» cambiando brevemente el orden de las cosas.

En Girón, también en España, es principal distintivo la merienda, «alrededor de una jugosa tortilla, a las afueras de Gijón, donde las mujeres buscaban lugares amplios y cómodos para organizar su «honesto jolgorio» que fue incorporando instrumentos musicales, bailes y cánticos tras la merienda. Participaban grupos femeninos familiares acompañados de chiquillería y grupos de mujeres asociadas laboralmente, uniéndose en comadreo madres y madrinas, escolares y maestras, cigarreras, pescaderas, modistas…»

Utilizando esta temática, el dramaturgo Jorge Accame escribió «Jueves de comadres», obra de teatro que se presentó en el Teatro «El Pasillo» de Jujuy, Argentina.

Según a revelado el autor: “Escribí Jueves de comadres con una beca del Instituto Nacional de Teatro. Siempre me perturbó ese encuentro que hacen las mujeres el jueves antes de carnaval en Jujuy. No dejan ingresar a los hombres, los critican, toman alcohol, tocan la caja y cantan coplas. Cultivan un lugar y tiempo propios. Nunca fui personalmente a un jueves de comadres, como es lógico, pero pude ver unas imágenes que filmó Elena [Bossi, escritora, esposa de Accame] y varias comadres me contaron detalles y me cantaron algunas coplas.

La premisa de Accame es contarnos el encuentro alegre de tres mujeres pero entre coplas, bebidas, serpentinas e historias se va desnudando otra trama que sirve para para mostrarnos que detrás de la fiesta y las leyendas hay mujeres que sufren y padecen todos los días.

A la entrada, los espectadores disfrutan de dos regalos: una ramita de albahacas y el canto coplero de Alicia Zambrano, que pese a tener la visión distinta, sabe interpretar las palabras para emocionar a quienes la ven y la escuchan. Las suyas son coplas del alma, de la tierra, del paisaje, que dibujan realidades y esperanzas.

Las tres comadres son Dedicación, Catalina y Sonia, quienes en los cuerpos de Natalia Castañares, Lidia Martínez y Norma Vásquez, usan el escenario para hablarnos, contarnos y cantarnos sobre la vida y la siempre complicada y nada fácil tarea de convivir con nosotros los hombres. El motivo de la preocupación de ellas es El Gato, que hace la vida de cuadros a dos de ellas, porque la otra juega en otro equipo. Pero lo que este hombre no sabe es que una de ellas está – como dice la canción de Soledad Bravo – ¡guardando para cuando llegue el carnaval! y vaya de qué manera.

El director de este montaje es Rodolfo Pacheco, quien nos va envolviendo en la fiesta, el color de las luces, el calor de las situaciones, para luego hacernos cómplices de las acciones finales que desencadenan en el miércoles de ceniza, con revelaciones, sangre y dolor, pero con el compromiso de las comadres de estas unidas, en los tiempos buenos y los malos.

Las obras donde el dramaturgo plantea un escenario y de golpe se transforma en otra realidad son muy atractivas para el público que – aunque muchas veces no lo admite – quiere ser sorprendido por lo que sucede en escena y con esta obra quedará más que satisfecho.

Pacheco tiene ritmo en la dirección. El comenzar con los cantos, las coplas en la antesala del teatro, el seguir con la fiesta dentro son recursos que están bien trabajados y que atraen mucho por sus colores, la música y los vestuarios típicos de las comadres, haciéndonos olvidar o no intuir que la tragedia está en medio de la fiesta. No sé si por la misma manera de hablar de los personajes o de las actrices había momentos en que el texto no se entendía, pero es un detalle menor – pero que no se debe dejar de lado – porque las interpretaciones están bien logradas en el trio de comadres.

Jueves de Comadres nos recuerda que «por muchos planes que hagamos, la vida nos impone su libreto y que una fiesta puede terminar en tragedia porque la vida misma es un drama, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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1 comentario

Desentierro/entierro y en el medio mucha joda · 10 abril, 2017 a las 2:47 PM

[…] lo más importantes son las coplas que comparten. Una muestra de este jueves de comadre lo llevó Jorge Accame al teatro, pieza donde refleja esta festividad y las cosas que pueden pasar durante un jueves de comadre, no […]

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