¿Recuerdan a Michael Douglas en «Un día de Furia», donde personificaba a un empleado de una gran firma que termina teniendo un «mal día» que le lleva a enfrentarse a las adversidades de forma violenta, o a Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Erica Rivas, Oscar Martinez, Leo Sbaraglia, Rita Cortese – entre otros – quienes se transforman en sus peores «yo» en «Relatos Salvajes»? Pues eso le puede pasar a cualquiera de nosotros el día menos pensado.

Tomemos como ejemplo a Ernesto, un hombre trabajador, que vive en un barrio, casado, una hija y lo que pudiera llamarse una vida «normal» si es que eso existe en la actualidad. Pero un día, Ernesto de llega a su casa y mientras Marta – su esposa – le cuenta las novedades y chismes del barrio, sobre todo el caso de los vecinos que tienen un problema de identidad, él tomando fuerzas le suelta una perla: ¡Marta, maté a un tipo!

¿Sorprendente noticia no? Pero ella, que está entusiasmada en su cuento porque el marido de la vecina quiere cambiarse de sexo y ser ahora una mujer – no entiende esta declaración de su esposo… pero al final cae en cuenta y comienza una historia de humor negro donde la muerte estará presente de aquí en adelante.

Ernesto seguirá en una ola de asesinatos de personas, sin distingo de edades, razas, colores o credos, siempre contando con el apoyo de su dedicada Marta y de la Juli – hija – quien termina siendo cómplice y víctima de esas actitudes provocadas por malos días y respuestas erradas de las víctimas de nuestro protagonista.

Esta historia tiene nombre: «Maté a un tipo», una obra de teatro de Daniel Dalmaroni, que se presentó en el Teatro El Pasillo, dentro de las actividades de selección de la 31 Feria Provincial del Teatro, a cargo del elenco teatral de la Universidad Nacional de Jujuy.

Ciro Montaño, Rosa Alabí, Pamela Fierro y Juan José Visich, asumen los personajes de esta familia disfuncional y del psicólogo que trata de ayudar a Ernesto a evitar sus «eventos» sin saber que el resultado de estos estados es la muerte de seres humanos. Cuando lo descubre ya será muy tarde y él mismo ingresará a las cifras de defunciones a manos de Ernesto.

La dirección y puesta en escena está a cargo de Guillermo Rocha, quien juega con elementos de sorpresa, donde la ira de Ernesto se ve opacada en algunos momentos por los chismes de Marta sobre el cambio de sexo de sus vecinos, porque sí bien el vecino quiere ser mujer, la esposa no quiere ser lesbiana y por eso ella también pasará por el quirófano para convertirse en hombre, intercambiando no solo los roles sino los nombres, quedando así todo en familia. Pero el mal solo lleva al mal y el resultado de esta comedia negra será poco favorable para esta familia y tan apacibles que se ven al comienzo de la obra, por eso…. Líbrame del agua mansa…

Los actores llevan a buen término sus papeles y hacen que el público pase un momento entretenido, mientras que la dirección crea un ambiente armonioso para el desarrollo de la obra, con un buen resultado para los espectadores.

Los malos momentos en el día son una constante la vida moderna, pero debemos ser lo suficientemente centrados en nuestras reacciones para evitar que nuestras emociones nos hagan explotar haciendo daño a nosotros mismos o al otro, hay que recordar que vivimos en un mundo donde la paciencia y la tolerancia deben prevalecer antes de convertir nuestro planeta en un campo de batallas y el teatro nos ayuda, desde el humor negro a ver lo inútil de muchas de nuestras reacciones negativas, para aprender de ellas, o esa es mi Visión Particular.

Francisco Lizarazo

@visionesp

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