«Mi mayor temor es que si nos dejamos llevar hacia esta cultura única, mundial, genérica y amorfa, no sólo se reducirá el rango de la imaginación humana, a un modo de pensar estrecho, sino que un día nos despertaremos como de un sueño habiendo olvidado incluso que existieron otras posibilidades»

Margaret Mead

Hace algunos años, nada mejor que empezar así un relato para atraer la atención, en la serie de culto «Expedientes Secretos X», el personaje Danna Scully (interpretado por Gillian Anderson) se quejaba porque la humanidad destruye una especie vida cada día, a lo que su compañero Fox Mulder (encarnado por David Duchovny) le contestaba que por esa misma situación todos los días aparecía o se fortalecía otra especie al quedarse sin depredador.

Los antropólogos son aquellos que, en líneas generales, tratan de descubrir lo que fueron nuestros antecedentes como especie y, nuevamente,  entre otras cosas,  darle sentido o explicación sobre el proceso evolutivo de la raza humana. Sin embargo, hay también aquellos que analizan lo que el hombre ha hecho contra el mismo hombre y cómo ha logrado eliminar de la Tierra algunas especies.

 Mi amiga la antropóloga Marisol Quintero me envió un material – que aparece en unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es-  que habla de ese alerta que lanzan algunos sobre la destrucción de nuestras culturas primigenias. El artículo en cuestión se titula: “Culturas en peligro: la etnosfera”

En este trabajo se menciona que las «culturas nos enseñan que hay otras formas de ser, de pensar, de relacionarnos con el planeta. Esto debería darnos un sentido de esperanza. En el planeta hay miles de grupos humanos con su propia visión espiritual y cultural. Esta variedad es tan importante para el planeta como la «biosfera», y a este «tejido» cultural le llamamos la «etnosfera». Podemos pensar sobre la etnosfera como si fuese la suma total de todos los sueños, ideas, inspiraciones, intuiciones… el gran legado de la humanidad; todo lo que somos y lo que podemos ser».

El problema de acuerdo con esta publicación es que al igual que sucede con el ambiente natural, la etnosfera se está erosionando y un indicador sería «la pérdida de lenguajes. Cuando nacimos, se hablaban cerca de 6 mil idiomas en el mundo. El idioma no es solo una colección de reglas gramaticales y vocabulario. El idioma es un destello del espíritu humano, un vehículo para el alma de cada cultura. La mitad de estos idiomas del mundo hoy ya no se hablan ni se susurran en los oídos de los niños, es decir, prácticamente ya son idiomas muertos».

Para conocer los aportes de diversas civilizaciones se hace un repaso sobre la tribu Barasana, ubicada al Noroeste del Amazonas, y que son conocidos como «gente de la anaconda», quienes «creen que salieron del vientre de serpientes sagradas. Ellos no distinguen cognitivamente el color azul del verde, pues el pabellón de los cielos es equivalente al pabellón de los árboles del bosque, del cual dependen. Tienen una curiosa costumbre lingúística matrimonial denominada «exogamia lingüística» deben casarse con gentes de otras lenguas (y todo esto se debe al pasado mitológico) Lo curioso es que en cada choza comunitaria, donde se hablan hasta seis o siete idiomas (por la endogamia) nunca se escucha a nadie practicando otro idioma; simplemente lo escuchan hasta que un día lo empiezan a hablar».

Otro ejemplo de estas culturas ancestrales es el caso de «Los Waorani», del Noreste ecuatoriano, quien «aislados, mataron cinco misioneros con lanzas porque al recibir sus fotos que les lanzaron desde un avión, pensaron que eran «tarjetas del diablo», porque no entendieron el carácter bi-dimensional de una fotografía. Tienen cazadores que pueden distinguir la orina de los animales a cuarenta pasos, y saber de qué especie se trata».

Muchas de estas creencias y culturas han sido eliminadas y arrasadas en nombre de la tecnología la modernidad, sin detenernos a pensar – o haciéndolo tardíamente – en el legado cultural y espiritual que han dejado a la humanidad.

 La pregunta es… ¿Hay salvación?

Pero como decía de mi recuerdo de «Expedientes Secretos X» el tomar conciencia de estos hechos hacen que surjan otros oportunidades y por ejemplo, en Venezuela – como creo o aspiro suceda en otras partes –  hay quienes apoyan la cultura popular de raíz tradicional  y por más de 30 años la Fundación Bigott se ha dedicado a esta tarea de promoción, fomentando la valoración del arte y cultura popular.

Junto a la Fundación Cultural Colombo Venezolana, se presenta  desde el domingo 26 de mayo y hasta el 28 de julio – en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez – una exposición fotográfica documental del artista Eduardo Fuentes titulada “Wayuu de Carne y Hueso”, un trabajo documental y de preservación de la memoria cultural de la etnia wayuu, comunidad sin fronteras entre Colombia y Venezuela.

Con el apoyo de la Fundación Wayuunaiki y de la Fundación Talento Colectivo esta muestra, según nos reseña una nota de prensa enviada por la Fundación Bigott, a través de Cantarte Producciones,  esta muestra fotográfica permite conocer «el lado cotidiano y real de los wayuu, saber más sobre el territorio mágico y ancestral de una Guajira poco conocida, y la sabiduría de un pueblo antiguo y valeroso».

«Las fotografías de “Wayuu de Carne y Hueso” forman parte del Banco de Fotos y Videos del Patrimonio Cultural Inmaterial de Latinoamérica del Centro Regional para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural de América Latina (CRESPIAL), auspiciado por la UNESCO. Además, con esta serie fotográfica Eduardo Fuentes fue seleccionado entre 118 participantes, dentro del grupo de 19 artistas reconocidos en el 14 Salón Regional de Artistas del Caribe 2012, y su trabajo ha sido expuesto en diferentes escenarios en México, Argentina y Colombia».

Además de la muestra fotográfica, hay una serie de actividades programadas para los meses de junio y julio a fin de dar a conocer un poco más la historia y legado de la etnia Wayuu, con talleres para aprender el idioma, para hacer artesanía wayuu, sobre fotografía, narración oral, entre otros, a la vez que se ha organizado un ciclo de cine Wayuu. Tanto los talleres como el ciclo de películas se realizarán en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez.

 Como menciona el blog unaantropologaenlaluna, es necesario «encontrar una forma de vida en un mundo verdaderamente multicultural y pluralista donde toda la sabiduría de los pueblos pueda contribuir al bienestar de toda la humanidad», ello tal vez se logre con el trabajo de los antropólogos, de los fotógrafos y de todos los interesados en preservar la memoria de nuestros antepasados, algunos de los cuales aún permanece entre nosotros, aunque no en condiciones que pudiéramos decir «dignas» o merecedoras de seguir, pero esta es una tarea de todos lo que quieren un mundo mejor, donde la tolerancia, y el saber convivir sea más que simples palabras, o esa es mi Visión Particular.

 PD: para los interesados le dejo la programación completa de los talleres en el Museo Lía Bermúdez, así como la del Ciclo de Cine Wayuu. 

   

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